lleno de rabia se me inundaron los ojos
creí que ya no había motivo para contener el incendio que llevo dentro
la lluvia no bastaba para sofocar el más profundo
pedazo de mi que se avivaba con el viento de mis necias palabras
allí cuando el humo me ahogaba
mis lúgubres ojos empantanados
se hicieron fractales de una inmensa luz blanca
te vi tocar las cuerdas de un piano entre los reflejos luminosos
de mis ojos viajando a la memoria
a ese momento en el que el fuego
no era una sino una fogata
de lo que hace algún tiempo llamamos
hogar
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