debajo de tu mentón
sobre tus muros
tus dedos tu piel y tú boca
debajo la escaleras
en la puerta de corredor
tu espalda y tus pies
lleno de rabia se me inundaron los ojos
creí que ya no había motivo para contener el incendio que llevo dentro
la lluvia no bastaba para sofocar el más profundo
pedazo de mi que se avivaba con el viento de mis necias palabras
allí cuando el humo me ahogaba
mis lúgubres ojos empantanados
se hicieron fractales de una inmensa luz blanca
te vi tocar las cuerdas de un piano entre los reflejos luminosos
de mis ojos viajando a la memoria
a ese momento en el que el fuego
no era una sino una fogata
de lo que hace algún tiempo llamamos
hogar
de camino al sol
con tanta luz sobre los
ojos
por encima de los cerros y los
pies
me encuentro de pie sobre todas
las piedras del planeta
las radiantes son las más
agudas
no se bajan mis ojos del cielo
uno carente de nubes y formas
indiferente a las cortadas
del mar de mí buscando el río
un fondo azul no alimenta
la luz me evapora desde dentro
mientras el sonido eléctrico de un
piano sin cuerdas
me atraviesa como una marioneta
sin un lugar para dejar mis bolsillos
llegó la oscuridad en una melodía
con el frío
recordé
que
soy
un
animal
de la oscuridad